miércoles, 10 de noviembre de 2010

¡Super!


Quiero ser un súper héroe.

O al menos eso decía yo cuando era niño, ¿Por qué esos sueños se ven tan alcanzables cuando niños? Es que nuestra inocencia se perdió con el mundo de ahora, cada vez aspiramos a menos.
Pues yo aun quiero ser ese súper héroe de pelo largo y capa.
¿Por qué aun veo el mundo de colores?
Distintas facetas siempre cubren mi día, algún día podre ser veterinario, dentista, policía, bombero, etc. Pero nunca seré un súper héroe.
Yo quiero ser el que salve al mundo, el que ayude a la gente. ¿Por qué he de abandonar estos sueños de niñez? También he soñado con dragones y princesas, espadas y hechizos cosas lejanas hoy en día. Aun quiero ser un súper héroe, quiero creer en la magia, asustarme con el Coco que de alguna forma era menos terrorífico que el mundo que hoy vemos sin colores.
¿Dónde está ese niño interno?

¿Dónde está ese ser lleno de justicia al que yo aspiraba como súper héroe?
Busqué debajo de mi cama a ver si aun estaban esos monstruos por vencer, grite al closet por el viejo del saco, mandé una carta con dirección al polo norte, aun creo en fantasmas, en brujas y el ratón de los dientes.
Voy a ser un súper héroe, aunque me gaste una vida, venceré al dragón, salvare una princesa y quién sabe, quizás después de eso sea bombero.

Quiero que me devuelvan mis 5 años, cuando mi papá era un súper héroe y mi mamá una heroína.
Cuando el mundo era color de rosa, cuando lloraba al caer, cuando no tenía mi juguete. Quiero volver a tener mis juguetes, no llorar, porque los súper héroes no lloran.

1 comentario:

Simón dijo...

la carta es al polo norte.