
Las aves no buscan ramitas, buscan debajo de ellas.
Se buscan a sí mismo, pero aprenden a no lograrlo
en su paso construyen un hogar mejor.
Cada ramita simboliza un encuentro, un aprendizaje y experiencia.
Si el nido es grande no quiere decir que aprendió mucho y si es chico que aprendió rápido
si no que cada nido es una expresión distinta de su vida.
Nos buscamos a nosotros mismos bajo cada roca y esquina, caemos en los mismos hoyos que nosotros provocamos, aplastados por el peso de la misma roca que encontramos.
Solo para después levantarnos y dejar la roca, que pronto será nuestro hogar.
No queremos estar bajo tierra porque la tierra es para gusanos y muertos, comida de ave.
¡Si queremos volver a la tierra será con el peso de mil piedras!
Para que cada ramita sea una experiencia, no solo para un ave, si no que para quién sea capaz de cogerla y verla como mucho más.
Jamás rodearemos una piedra hasta aprender que primero hay que estar bajo de ella, y salir con su peso encima, porque si volvemos a la tierra, será con el peso de mil rocas.
Porque la tierra es para los muertos y gusanos, comida de aves.

